lunes, 19 de julio de 2010

Tatuajes II




Cuando hablamos de tatuajes no sólo estamos hablando de una moda que tuvo su gran auge en los años 90, tampoco estamos hablando de un método de decoración banal para nuestro cuerpo; los tatuajes implican personalidad, cuidado e historia aunque muchos lo ignoren. El tatuaje es una práctica milenaria que nos otorga hoy en día una plantilla de tatuajes con un sin fin de modelos entre los cuales podemos elegir el más acorde a nuestro carácter o forma de ser.



E
n 1991, se encontró en un glaciar a un cazador de la era neolítica, el mismo llevaba en su espalda y rodilla diversos dibujos que fueron practicados con esta técnica. Antes que la momia del cazador fuera descubierta, la persona tatuada más antigua era la sacerdotisa egipcia Amunet, adoradora de Hathor, diosa de la fertilidad y el amor, quien vivió en Tebas (Egipto) alrededor del 2.000 A.C. Sus tatuajes eran del mismo estilo que los del cazador, simples y lineales, con diseños de rayas y puntos. Poco después los diseños de tatuajes fueron evolucionando dando lugar a los tatuajes, ya en color, de tipo maoríes que provenían de Nueva Zelanda, pero el paso definitivo fue dado en Medio Oriente cerca del año 1.000 A. C. Más precisamente en Japón, pasando luego a alta categoría cuando en el 500 A. C., el emperador de dicho país lo utilizó como adorno. De todas maneras, además de unas altas esferas, los tatuajes eran por lo general reservados para los delincuentes.


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